¡AY! COMO DUELE CRECER
Hay una serie recordada de los años 80’s llamada: ‘¡Ay! Como
duele crecer’ que nos habla de mil y una situaciones de un grupo de jóvenes que
comentaban lo difícil que era pasar de la adolescencia a la adultez. Dejar
algunos gustos y costumbres, amistades, formas de ser, etc. Citó esto por que
ayer vimos algo así en el empate jugado entre Alianza Lima frente a Deportivo
Municipal en Matute. Un cuadro que aun le cuesta dejar algunos estilos de juego
adaptarse a los cambios de la filosofía uruguaya al planteamiento chileno.
El cuadro grone que presentó un equipo en un 70% de sus
titulares, tuvo momentos muy marcados. El primer aire que se gastó rápidamente fue
al iniciar el partido, pues esta vez Alianza espero como iba a plantear el
partido Municipal (recuperar el balón y tratar de matar en la contra) y en base
a eso jugarlo. Un tránsito de balón lento con toques y toques fueron algo que quizás
a más de un neo-hincha hizo renegar desde los 20’, el cual en momentos genero
errores defensivos en el sector Salazar-Mora, pases erróneos y demás, pero en
otros momentos salvo muchas veces de la contra y propuesta edil.
El otro momento que vimos otro Alianza fue tras el gol de
Gonzalo Sánchez a los 55’ del segundo tiempo. Pues la confianza que ganó el
cuadro de Mario Salas fue positiva y el manejo de juego se hizo más rápido. Aquí
quizás faltó la aparición de jugadores con mayor olfato de gol para sentenciar
la victoria con uno o dos goles más, pero más allá de eso los íntimos en ese
segundo aire mostraron lo mejor en estilo de juego en todo el partido.
El empate no tiene nada que criticar ni culpar a nadie, es una jugada de futbol en donde el mejor alcanzo el balón y la embocó, algo que el Municipal de Víctor Rivera nos tiene acostumbrados y por ello fue inteligente a poner a un 9 de área como Sawa que estando mas fresco que toda la zaga defensiva grones se hizo con el balón y embocó el empate.
En líneas generales el empate fue justo para ambos. Que mas que esperanza o calma, para el hincha aliancista esto debió dejarle una expectativa mucho mayor para la próxima semana que vuelva la competencia frente a Binacional. Debe dejarle la lección que debe ser paciente en esperar que jóvenes como Ferreyra, Sánchez y Mora ganen confianza y tiempo de juego profesional para que puedan mostrar su talento con el balón. Y por último deberá esperar a Mario Salas termine de encontrar un equipo dentro de este plantel lleno de nombres, y estilos distintos. ¡Ay! Como duele (volver a) crecer.



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