“A LA VICTORIA VOLVEREMOS” Día 1: Todavía duele
Ayer algo se apagó en mí. Fue como si hubiese ocurrido un corto circuito. Después de ese pitazo final, sentí que algo se quebró. Momentos donde solo me quedo mirando el techo pensando ¿En qué momento llegamos hasta acá?
Ese lugar, temido por cualquier equipo, el que cruzamos una vez y peleamos para no volver. Supimos ser grandes y sobreponernos. Esa zona que pensábamos era tan lejana para nosotros. La palabra descenso nunca la había sentido tan larga y, a la par, tan hiriente. Esa palabra que la dices y se te estruja el corazón, te crea un nudo en la garganta y te revienta la cabeza por los recuerdos de todo el año.
Un año que parecía ser esperanzador. Llegar el día de tu cumpleaños (31 de enero) a Matute, y decir: “Por un gran año” y ahora estar lejos del equipo agarrándote la cabeza diciendo: “Qué año de mierda”. El año en que la suerte no nos acompañó, el profesionalismo fue lo menos que se vio en el plantel, las victorias eran cosas raras y las derrotas pan de todas las semanas. Vergüenzas en la Copa Libertadores y torneo local añadieron más amargura a este trago llamado “2020” y la cereza del pastel fue el descenso.
Hoy trataba de aliviar y sobrellevar todo. Trabajando, escribiendo a mis amigos, leyendo algo. Pero el amor llamaba cada cierta hora y empujaba a leer un tuit, a escuchar a algunos grones de los planes para el 2021 (viajes, planes, aliento, opciones de salvarse), ver la aparente impunidad que quieren mostrar los culpables de esta debacle y demás. Esto me regresa al fondo del tema. Lloró, pero cada vez menos. No sé si por falta de lágrimas o por la resignación. Como si hubieras perdido a un familiar y en ese momento lo recuerdas, quieres llorar y no puedes ¿Te ha pasado eso? Algo así me ocurre.
Mi enamorada me dice: “Tranquilo, pronto volverán”. En esa frase encuentro un placebo momentáneo y me voy haciendo planes de como faltar al trabajo los fines de semana próximos. Haciendo presupuestos para los viajes, abriendo una cuenta de ahorros donde se vaya el dinero para las entradas y así vivir “El año de la victoria”, porque así será.
Son las 05:30 pm. Paso un día exacto de no estar en primera división y mi corazón está roto, pero cada pedazo de mí late al ritmo del “A-LIAN-ZA-CAM-PE-ÓN”.
Danilo Varillas Reyes
(29/11/20 05:30 p.m.)
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