'Jovenes vALores' #06: La Santa Paciencia
Lunes 01 de noviembre, juegan nuestros potrillos y se celebra el Día de Todos los Santos en Perú. Se venía un partido duro e importante y nos tocaría venerar a la gran “Santa Paciencia”.
El partido tenía todos los condimentos para ser el más vistoso, pero nos toparíamos con una realidad muy diferente. Veríamos una primera parte del partido sumamente tranquila, ya que, pese a los intentos de ambas escuadras durante todo el primer tiempo, no se llegaría a nada. Quizá la bandita, con sus peligrosos extremos y laterales, serían los encargados de animar el partido con ciertos acercamientos al área edil, pero tanto su defensa como su portero estarían muy sobrios al momento de apagar los incendios.
Veríamos una primera parte sosa. No lerda, ni pausada, mas sí muy “apagada”. Después de todo, era un partido parejo y parecía que no se movería el marcador el día de hoy. Nos iríamos al vestuario sin diferencias en el electrónico. El campo del Esther Grande de Betin sería testigo de este 0-0.
Como ya es, digamos, una costumbre, durante el entretiempo les cae a los muchachos ese “café cargado” por parte del profe Aparicio que los hace reaccionar, los hace salir con otra actitud y a afrontar el partido como se debe, bien achorados.
Arranca el segundo tiempo y veríamos a unos chicos más ganosos, pero aún pacientes, sin desesperarse por no poder el cero.
Transcurrían los minutos y el partido seguía siendo sereno, calmado, con Fred Zamalloa controlando y armando las más peligrosas por su banda; solo sería cuestión de minutos para que alguien se iluminara y pueda hacer la diferencia.
Dice el antiguo dicho: “La pelota siempre al 10.”. Y sí, es así. A estos “tocados” hay que darles el balón porque, pese a que a veces parezca que no están en cancha, siempre tienen alguito para sacar de la chistera de mago que portan, terminan “dibujando” a los 11 contrarios y nos regalan una obra de arte en el momento preciso. Es así que nuestro “10” de Los Potrillos, Jorge Del Castillo, mandaría un centro de aquellos que parecen lanzados con un guante. Sacando máximo provecho del momento en el que levantas la cabecita y sueltas el pie, el balón le llegaría a otro bravo, al trabajador silencioso, Hernán Lupu, que de palomita y como indica el manual, le cambiaría la trayectoria al balón con un certero cabezazo que acabaría poniéndonos en ventaja y dando el respiro que faltaba en tienda aliancista. 1 a 0 aquí en el Complejo E.G.B. y repito... La pelota siempre al 10.
A mi criterio, el partido se cerraría con este primer gol, pero es aquí donde destaco el amor propio y ganas de ser siempre protagonistas de algunos chicos porque los 30’ del segundo tiempo, el balón vería su libre rodar cortado gracias a una mano de Farid Ortega y sancionarían la pena máxima. Hernán Lupu, tumbesino él, tendría hambre de gol y ganas de protagonizar esta historia entre Aliancistas y Ediles. Tomó el balón con mucha decisión, infló el pecho, exhaló y remató fuerte al medio como el ”Colo” Ibáñez en sus mejores épocas y marcaría el 2-0 definitivo. Con la Santa Paciencia de nuestro lado en el Día de todos los Santos, es que sacaríamos este partido adelante.
Como dije en la entrega anterior, los muchachos se van asentando, pero tanto que parece en ocasiones que están excesivamente tranquilos. Para la pelota debemos tener la cabeza serena y el corazón ardiendo, más aún si somos parte de Alianza.
En líneas generales, buena victoria de nuestros potrillos, pero la muestra más grande de respeto al rival es pasarlo por encima los 90 minutos sin bajar el ritmo. El espectáculo es ganar, lo sé, pero ¿qué tal si ganamos siendo el demoledor “Rodillo Negro”?
Vamo’ arriba la bandita. Nos vemos la siguiente fecha.
Por: Leonardo Gabriel Cusirramos Rodriguez 'El potrillo'
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