'Jovenes vALores' #09: Blanquiazul vaya al frente
Una
vez leí un Tweet que decía: “¿Me amarías aún sabiendo que mi estabilidad
emocional depende de Alianza Lima?”. Y, para hinchas como nosotros, creo que no
hay frase más cierta que esa.
¿Por
qué hago referencia a esto? Pasa que ayer, antes del partido, el Potrillo que
les escribe no se sentía bien. Había una falta de motivación única y, pese al
Sol salir, todo parecía gris.
El
intentar distraerse no funcionaba, las horas pasaban, hasta que una nueva
frase, dicha por un buen amigo enterado del sentir de dicho Potrillo, ayudó a
levantarle el ánimo de un salto cual hincha gritando gol al minuto 90.
“Blanquiazul,
vaya al frente.” Sería la combinación de palabras propicia para repotenciar a aquel
joven muchacho y, asimismo, sería la frase perfecta para definir el partido de
ayer. Nuestros Jóvenes vALores, aún cuando las papas, quemaban, fueron
paradores, pusieron el pecho y dieron vuelta para poder sacar un resultadazo.
Y
es que el día pintaba como para tener un partidazo de aquellos. Todos los
condimentos necesarios. Alianza y Cantolao, dos de los equipos potencia en
menores, pegaditos en la tabla, buscaban acortar distancias con el líder de la
tabla, Sporting Cristal, y se así llegar tranquilos a la recta final del Torneo
Generación.
Es
así que arrancaba el encuentro con dos equipos que salieron con el cuchillo
entre los dientes, listos para arrasar. Atacando por derecha, izquierda, medio,
por aire, etc., pero sin llegar a consolidar dichos acercamientos. Mucha
claridad para llegar, pero poca al momento de definir. Sin mencionar que
también vimos a dos guardametas sobrios y seguros en su labor.
Cantolao
y Alianza, con muchas revoluciones encima, no se harían daño en la primera pese
a la intensidad en el desarrollo del juego. Sería un partido emocionante, pero
bien controlado por ambas escuadras.
El
reinicio del partido estaría marcado por un detalle muy interesante. En las
instalaciones de Matute, más precisamente al lado del campo Teófilo Cubillas,
mirando atentamente el accionar del equipo, estaría un “Chiquillo”. Los
Potrillos estarían jugando frente al gran Jaime Duarte. Presencia que, como
Aliancistas, nos hace inflar el pecho y dar más de nuestro 1000%. Pero,
asimismo, el estar frente a semejante figura, trae cierto nerviosismo.
Justamente
estos nervios se apoderaron del buen Hernán Lupu, quien, pese a su buen
desempeño, cometería una falta torpe en nuestra área y el abominable tirano
vestido de amarillo, silbato en boca, cobraría penalti a favor de Los Delfines.
Transcurridos
los primeros 5' minutos del complemento, J.Oré se encargaría de canjear por gol. De La
Cruz no saldría ni en la foto. Bien pateado. 1 a 0 ni bien iniciada la última
parte.
Quisiera
soltar una frase importante y ya muy conocida. Duarte, sabio como pocos, dijo
algo que me marcaría de por vida: “En Alianza debemos construir un sentido de
pertenencia”. Y sí. Les apuesto lo que quieran que, si estos muchachos no
fueran hinchas, no amaran el escudo que representan, no sintieran que pertenecen
a esta gran institución, no sacarían adelante varios partidos.
Por
ese sentido de pertenencia es que la ventaja de Cantolao duraría poco, 7
minutos exactamente. Ya que, a los 12’ minutos, aparecería a un chico que reconocimos
mucho hace unas fechas. El 10, el diferente, el que sabe, al que tienen que
dejarlo jugar, Jorge Del Castillo. Quien
tomaría el balón desde ¾ de cancha y avanzaría velozmente cual caballo en
carrera, para luego rematar violentamente al arco y vencer las manos del
portero chalaco. GOLAZO. 1-1. Blanquiazules, vayan al frente.
Tanto
es el corazón valiente de estos muchachos, que se abalanzarían sobre sus
rivales, pero no solo con coraje, sino que también con fútbol. Es así que, al
ratito nomás, veríamos una jugada que cambiaría el encuentro.
A los 17
minutos de la última parte del compromiso, la tiene Flores por el medio, y el
muchacho de cabellos brillantes como el sol, nuestro 9 que lleva la 14, se
anima a marcarle el pase, hace la diagonal y entra al área chica. Queda cara a
cara con el arquero, todo se detiene, inclusive se escucha el silencio, y el
gringo la manda cruzada, suavecita, con clase. El balón se cola a besarse con
la red. Qué golazo. Apareció nuevamente el hombre de las remontadas, al que
tienes que darle la pelota cuando esta está en llamas, Juan Pablo Goicochea. El
gringo fue al frente diciendo que Cantolao no nos quitaban los puntos ni aunque
nos corten las piernas y así fue.
La
bandita de Alianza Lima, con mucha sapiencia, paciencia, cabeza y buen juego,
manejó el último tramo de la contienda.
Le puso paños fríos al asunto y metió el balón a la congeladora. Duarte,
desde el balcón, tranquilamente sonreía.
Ha
ganado Alianza. Ha ganado bien.
Vamo’
ahí, bandita, que ya falta solo una fecha, la más importante. Vaya al frente, vaya
a ganar.
Arriba
Alianza. Arriba toda la vida.
Por: Leonardo Cusirramos 'El Potrillo'
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