'Jovenes vALores' #11: Entrega, corazón y fe


“El entusiasmo que se desata cada vez que la bala blanca sacude la red, puede parecer misterio o locura, pero hay que tener en cuenta que el milagro se da poco.”
            -Eduardo Galeano, El Fútbol A Sol Y Sombra”-

Dicen que para ser hincha de Alianza hay que saber sufrir. Y sí, aquel que haya jurado amor hacia este equipo tiene que tener citas con su cardiólogo constantemente. No es para menos. Muchas veces ese “juego bonito” que nos supo caracterizar no se nos da, pero aplicamos aquel “juego inteligente” que tantas alegrías nos ha dado.

Alianza Lima vs. Cantolao mostrarían todos los carteles. Un partidazo en el papel. Dos de los más prestigiosos “semilleros” del Perú se verían las caras para definir quién iría a la final y enfrentaría a Sporting Cristal. Son días de muchas emociones en Alianza, ¿no? Nos estamos jugando de todo. Vamos con fe.

Para ser franco con todo lector, este partido sería sumamente trabado, duro, peleado, mucha patada correría por parte de ambas oncenas y no es nada del otro mundo, es propio de una semifinal y, si hay algo que destacar, es el amor propio y vehemencia con el que juegan todos los muchachos que sueñan con algún día quizá consagrarse en primera.

Si bien es cierto que Alianza tendría la primera clara a los 11 minutos del primer tiempo y se vería con mayor protagonismo durante los 30’ iniciales, el partido sería de Cantolao. Los delfines se encimaron y nosotros trataríamos de aprovechar inteligentemente los espacios que ellos dejarían al volcarse para atacar nuestro arco.

Con presencias interesantes, como la de Joao Montoya como capitán o Javier Navea y Juan Pablo Goicochea desde el “vamos”, este encuentro sería sabiamente apaciguado por La Bandita. Aquella “Santa Paciencia” que mencionamos hace unas fechas atrás, nuevamente sería factor clave para poder sacar adelante el encuentro.

El primer capítulo de esta historia se acabaría con el marcador igualado. Sustos de ambos lados, pero sin goles anotados y muchos golpes dados.

Iniciada la segunda mitad, nos toparíamos con un Cantolao “arrebatado”. Saldrían a buscar el partido a como de lugar. Desde fuera del área, de pelota parada y demás, buscarían romper el cero, pero sin llegar a desatarse el frenesí en su favor.

El tiempo no perdona, el reloj nunca se detiene y el partido, poco a poco, se iba consumiendo. Parecía que este partido duraría más de 90 minutos y tendríamos que ir al alargue o penales, pero en Alianza hay un muchacho...

Últimamente estuvimos escarmentando por montones en los partidos, pero había un chico que, valgan verdades, muy poco teníamos en cuenta. Un muchachito que, si nos regimos según la historia de Alianza Lima, no calza en el molde del ADN Aliancista. Un tipo alto, espigado, de tes clara con cabellos rubios y con un estilo de juego bárbaro, sería el encargado de hacernos vibrar nuevamente. Juan Pablo Goicochea, o “El Gringo” para el pueblo íntimo, otra vez sería determinante para el desenlace de las acciones.

Minuto 38’ del segundo tiempo. Mesías, volante blanquiazul, le hizo honores a su apellido y se convirtió en el salvador que gestó esta jugada. Se mandó con un soberbio pase entre líneas desde la media cancha que encontraría al 9 que lleva la 14, el gringo, que controlaría sutilmente hacia su cuerpo, haría el gesto técnico finamente y definiría fuerte, cruzado para vencer a Jhonny Vásquez, portero de la academia.

La crónica de hoy inicia citando a Galeano, haciendo clara referencia a la anotación de Juan Pablo, ya que, después de un reñido encuentro donde el dominio fue de los jugadores rivales, Goicochea se atrevería a protagonizar este nuevo tomo del libro de los Jóvenes vALores y desatar la locura en banca aliancista cuando aquella bala blanca sacudió la red. Golazo de Los Potrillos. Fiesta al borde del campo, pero con la cabeza bien metida en lo que queda del compromiso.

Los últimos minutos serían más complicados aún. Cantolao salió a velar por sus intereses y forzar el empate, pero sin resultados. Incluso tanta fue su desesperación que dejarían a la zaga mal parada. Buen contra de Alianza y... ¡GOL! ¡OTRA VEZ GOICOCHEA!, pero no. Anulado por una supuesta posición ilícita. Dejó bastantes dudas la decisión del lineman, PERO YA ESTÁ.

El partido culminaría y la alegría nos pertenecería. La gloria también está cerca para Los Potrillos y nuestro gran deber es alentar hasta que la garganta ya no de más. Con entrega, corazón y muchísima fe, se vendrán días hermosos en Alianza Lima.

Curiosamente, las finales son ante el mismo rival y ni muertos podrán apagar este sueño, esta ilusión de por fin poder gritar ¡CAMPEÓN!
¡Vamo’ arriba, bandita! ¡Hasta el final con ustedes, nuestros Jóvenes vALores!

Y a ti, mi Alianza querido, yo solo quiero que ganes para que salgas campeón.

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