'ESTACIÓN 1901' #01 - 'Nada como volver a casa'
Del 05 de marzo del 2020 hasta la actualidad
serán casi dos años sin pisar nuestro querido estadio “Alejandro Villanueva”. Y
si bien hubo una tregua (sanitaria) con las dos finales ante Sporting Cristal
de noviembre pasado, el feeling con nuestra casa es diferente y no tiene
comparación alguna. Casi dos años desde ese último partido, ante Nacional de
Montevideo, y el tiempo parecía ser eterno hasta que se vio la luz al final del
túnel.
En este lapso de tiempo, los hinchas de Alianza
Lima hemos vivido a puro vértigo, mezclando diversas emociones que vinculan al
dolor, la revancha transitoria y el grito de júbilo cargado con algo más que
salía del corazón. ¿Estamos listos para la vuelta a Matute? Claro que si, pero
más que eso, ansiosos por retornar a nuestro lugar favorito en el mundo.
Desde aquel juego con Nacional por Copa
Libertadores, quizás no creíamos que podría pasar mucho tiempo para volver al
estadio. Posterior el clásico que se perdió con el rival de toda la vida, uno confiaba
en que la revancha próxima sería con Binacional en la fecha siguiente del
Apertura en Matute. Pero no fue así y comenzó el calvario del 2020. Volver al
fútbol tras los primeros meses de pandemia nos obligó a nosotros a alentar
desde una tribuna impensada hasta hace algunos años: nuestro hogar, donde el
sillón de la sala o de la habitación era nuestro bloque de cemento del estadio
y el receptor de nuestros cantos era un aparato llamado televisor, en lugar de
los 11 jugadores con la blanquiazul.
Pasamos del infierno al cielo en todo este
tiempo. Ese 05 de marzo no lo imaginamos así pero las cosas ocurrieron. Alianza
pasó de la incertidumbre y posterior caída a un abismo a renacer y volver
furioso al sitio en que merece estar y del que nunca debió dejar de pertenecer.
No olvidemos nunca a los responsables de ello y recordar, por otro lado, a
quienes pusieron el pecho y la iniciativa de llegar a la institución (y
regresar en algunos casos) para que deportivamente las cosas se reviertan.
La vuelta a Matute debe ser un acto de
reconfirmar que Alianza nunca va a jugar en silencio. Así como una tragedia
(1987) no pudo con nosotros, una pandemia no ahogó el grito de aliento del
hincha blanquiazul. Porque la procesión va por dentro, y cada uno, el 2020,
sufrió cada partido como si estuviera en el estadio o cerca a él. El 2021 fue
un año en que acompañamos al equipo abrazados primero al deseo de reordenar la
casa tras un caótico año precedente y mientras transcurrían los partidos, nos
íbamos emocionando con cada gol de Barcos, cada grito de guerra de Míguez y el
regreso de Farfán y Aguirre para redondear un año brillante, consolidado con
nuestra 25° estrella y ganada con la justicia que reina en el fútbol.
No quiero olvidar también que, en este tiempo
de estadio vacío, no solo se habló del equipo masculino. Ojalá el equipo
femenino, cuando se reinicie la Liga, goce también del apoyo del hincha y
reciba el reconocimiento que merece. La vuelta a Matute debe ser un momento
para destacar y aplaudir los logros deportivos de nuestra institución en el
2021.
Volveremos a Matute, primero para lo que sería
la Noche Blanquiazul, y luego para el juego con Sporting Cristal por la fecha 2
del Torneo Apertura. Hagamos la chancha para la entrada, cumplamos con las
reglas de bioseguridad y seamos responsables porque no debemos olvidar que aún
estamos bajo emergencia sanitaria. Llegará pronto el día en que la tribuna
volverá a cantar y el jugador número 12 dirá presente, mientras los once que
llevan en la camiseta la gloria de ser aliancistas nos devolverán los cantos
con goles y una victoria de Alianza.
¡Arriba Alianza!
Por: Daniel 'Negro Jefe' Brown
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