'ESTACIÓN 1901' #02 - Mi Noche Blanquiazul
La Noche Blanquiazul es el evento donde el
primer equipo se encuentra por primera vez con sus hinchas en el año
calendario. Se aplica un nuevo juramento de fidelidad y amor por los colores
para la temporada que está por comenzar. La edición 2022 será especial porque
volvemos a encontrarnos en Matute con los amigos y con el club luego de dos
años con diferentes sabores y que ya expliqué en el post anterior.
Pero la Noche Blanquiazul tiene un doble
sentimiento en mi. Y viene a mi mente que la edición de 1995, el año en que
inició este tipo de actividades, coincidió con mi primera vez en el estadio
Alejandro Villanueva, y como consecuencia, se convirtió en una experiencia
inolvidable, en que aquel flechazo a primera vista (1993) tuvo su cereza final
en la ida al coloso victoriano.
La noche del 19 de enero de 1995 la tengo
guardada en mi mente y lo estará por siempre hasta el día en que Diosito me
convoque a su lado. Nueve años de edad e invitado por mi hermano mayor, aquella
velada en La Victoria tuvo todos los condimentos que lo llevaron a ser la cita
perfecta con el amor para toda la vida.
Partamos porque vería jugar al futbolista que
admiraba y el culpable que sea hincha de Alianza: Waldir Sáenz, al arquero que
admiraba y que, en las pichangas de barrio, jugaba a ser él: Francisco Pizarro.
Pero, mi atención se fue en un futbolista que usaba la 10 y hacia malabar con
la pelota: Me hablaron de César Cueto y recuerdo que, en ese momento, no sabía
que estaba retirado y creía, infante yo, que los futbolistas eran eternos.
César provocó aplausos y admiración, sencillez y humildad que fueron contraste
con su enorme talento con el balón. Si la Noche Blanquiazul era un espectáculo,
pues el “Poeta de la Zurda” lo garantizaba.
Pizarro, Basombrío, Sozzani, Frank Ruiz, Carlos
Enrique, “Kanko”, Hinostroza, Waldir, Gerson y el refuerzo de César Cueto
Villa. Arbitraje de “Tarjetita” Arana y victoria 1-0 con gol de “Muralla” Ruiz.
Habré saltado de júbilo e ilusión al gritar un gol de Alianza por primera vez
en el estadio. Y el espectáculo previo también queda en la retina de uno porque
era la primera vez, porque Alianza siempre debe ser primero en todo y al resto,
le queda imitar.
Veintisiete años después, toca una Noche
Blanquiazul más en nuestra historia. Recibiremos al campeón, aplaudiremos al
hombre que se metió al hincha al bolsillo y a los hijos de la casa que
regresaron para dar la vuelta olímpica. No estará César en el verde con la 10,
pero estarán también más aliancistas que hicieron que el club brille en el 2021
como nuestro equipo femenino. Aplaudamos y rindamos tributos; volvemos a casa,
a nuestras noches aliancistas.
Por: Daniel 'Negro Jefe' Brown
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