TERRITORIOS ÍNTIMOS #01: El Eterno Retorno
El uróboro es un
símbolo que consiste en una serpiente engullendo su propia cola, formando así
un círculo que representa el ciclo eterno de las cosas que concluyen y vuelven
a empezar, así como también el mito de Sísifo.
El fútbol nos atrapa
a su manera en un ciclo eterno cuando finaliza un torneo y esperamos la llegada
del siguiente con todo lo que ello trae: renovaciones, traspasos, llegadas, el
fixture, la camiseta nueva, presentación del equipo. Todo esto no hace más que
alimentar ese apetito por Alianza que solamente se satisface cuando llega la
1ra fecha y empieza una vez más el ciclo eterno. Y así el modo Alianza se
instala al 100%.
Cuando se termina un
torneo hay un brevísimo periodo de tranquilidad, pero de ahí, automáticamente,
pensamos en el inicio siguiente.
Igual es con un
torneo bien hecho. El año pasado concluyó y ya queríamos Alianza. “Que ya
empiece el siguiente torneo”. El uróboro mordiéndose la cola.
Volver siempre
implicará una mezcla de melancolía y alegría. En un volver siempre habrá
esperanza, lo que suceda en el camino es otra cosa, el volver siempre será un
reto porque efectivamente es encarar lo desconocido.
Volver a ver a
Alianza en el torneo es como volver a ver a un ser querido y mirarlo de pies a
cabeza sonriendo, volver a caminar por La Victoria y entrar en Matute solo es
comparable a llegar y fundirse en un abrazo con la vieja. Un abrazo de esos que
te dan paz, que te borran un mal día o una mala semana con la calidez que
únicamente se consigue ahí toda la vida.
Volver a tu lugar en
tu tribuna preferida y reencontrarte con la gente, acto solo comparable al
retorno vacacional del colegio. Es cíclico todo, solo cambian las
circunstancias.
Al momento de
escribir esto el partido aún va viernes y sin público, así que habrá que
esperar para materializar el retorno oficial a nuestro querido y viejo
Alejandro Villanueva.
Mientras tanto, cierro esta primera entrega de la columna que
amablemente nos encargaron con las últimas líneas del tango “Volver” que inmortalizó
el gigante Carlos Gardel:
“Vivir
Con el alma aferrada
A un dulce recuerdo
que lloro otra vez”.
Y Arriba Alianza.
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