CAFÉ PASADO #08: "Ah, cierto, en tu casa"
Jajajaja. Que lindo que
estuvo el día, ¿no?
Por más que aquí más de
uno sepa que la vida es amarga, llena de retos, golpes y ciertas catástrofes,
imagínese usted, amigo lector, que ande por la vida sin ser hincha de Alianza
Lima.
A mí sí me daría pena.
Jajajaja...
Y es que el panorama era
para nada alentador. La crema venía de dar el GOLPE de visita a través de ANDY
POLO con un FUERTE DERECHAZO ante Ayacucho. Por otro lado, nosotros veníamos de
una ajustada victoria en casa ante UTC y un regular partido ante Colo Colo que
terminó en derrota. ¿Para qué mentir? La U venía mucho mejor. La tabla no
mentía y nosotros no nos vamos a hacer los de la vista gorda.
Llegaba la hora del
partido y el estadio lucía repleto como nunca antes. Al ver a tanta gente
llegando, me sorprendí. Y es que había olvidado que el Monumental es el patio
de reuniones de Alianza Lima. En donde el equipo de La Victoria reúne a todos
sus hijos y allegados una vez al año y, ya que hablamos de fiestas, nos tomamos
la libertad de mostrarles un baile de vez en cuando.
Novedades en el once y en
el planeamiento había. Campos bajo los tres palos. Línea de cuatro en el fondo
con caras nuevas por las bandas, Vílchez y el “Tato”, completando con Ramos y
Míguez. Un mediocampo lleno de talento con Ballón, Lavandeira, Concha y
Benítez. Arriba veíamos a los pesados, Benavente y Barcos que, en compañía de
la volante, se encargarían de hacer desmanes en la siempre fría canchita de
Ate.
El partido, demorado por
descoordinaciones, iniciaba con algo que sorprendería mucho. Y me refiero a la
sencillez que tenían los grones para asociarse. Con toques bastante rápidos
entre delanteros y volantes, lográbamos marear a la cremolada con una
desfachatez que no veía hace muchísimos años y, ahora que ando revisando el
partido en frío, qué conchudos para tocar la pelota eh. Muy buena.
Me encantaría repasar una
por una de las llegadas, pero nunca terminaría, ya que nos acercamos al arco
rival desde los 4’. Sin desmerecerlos, ellos también hacían lo suyo, pero sin
contratiempos y sin agitar al Mono Campos. Por eso, mejor, nos vamos hasta los
25’ minutos del primer tiempo.
Tras varias llegadas sin
hacer diferencia, es que Vílchez manda un balón largo que, pese a la talla, es
muy bien recepcionado de cabeza por Pablito Lavandeira que se la servidita al
Pájaro Benítez. La jugada se ensucia al Benítez ser interceptado por un zaguero
merengue, pero el balón queda nuevamente para Lavandeira, quien, con un
excelente timing, deja que Jairo “Fantasmita” Concha pase por detrás, le cede
el balón y Jairito, de primera, fuerte, al primer palo y arrastrado, anota el
primero. Buen gol de un equipo que, más allá de necesitarlo con urgencia,
lograba algo que se veía sumamente titánico, y es asociarse con la pelota. 0 a
1 en el electrónico.
Poquito después, a los
29’, es que confirmo que no era casualidad, que no fue coincidencia, que no era
puro cuento, si no que de verdad nos estábamos comiendo la cancha. Y es que
Yordi Vílchez, hoy de lateral, manda un buen balón en profundidad... ¿para
quién? Pablo Lavandeira, que, se acomodó y lanzó un buen centro, de esos que
carecía Alianza, y le llega... ¿a quién? A Jairo Concha, que, tras un buen
desmarque, recibe el balón solo en el medio del área. La controla de pecho y
saca un fortísimo remate que va directamente hacia el ángulo del arco defendido
por José Carvallo. Golazo, señores. Y es que cuando Jairito se quita el disfraz
de fantasma, se pone la 17 y empieza a jugar... Ay, mamita querida, se arma un
“toletole”.
Los últimos 30’ también
fueron de chances Aliancistas, pero también de acercamientos de los
universitarios que, con más ganas que fútbol y más individualidades que
sociedades, pudieron alterar los nervios del equipo de Carlos Bustos. Nos
íbamos al descanso 0 a 2 arriba.
Culminado el descanso,
como era de esperarse, la U salió a buscar su partido, acortar distancias e
incluso empatarlo. Pero, muchas veces, aun cuando considero que el fútbol es un
deporte en el que influyen muchísimo las ganas, coraje, huevos y corazón, se
necesita de poner la bolita al piso y hacerla rodar finamente por toda la
inmensidad del verde césped. Es así que los cremas, envalentonados por estar de
locales, salen a buscar el resultado de la mano de alguna iluminación
individual de cualquiera de los 11 que tenían en el campo.
Las benditas sociedades
de Alianza aún se mantenían, aún pesaban en el marcador y en el desarrollo del
partido. Es así que, a los 14’, tras un buen centro de Benítez, el balón llega
a Barcos y es dormida (como varias otras veces) en su pecho, pero interceptada
por la mano de Federico Alonso. El árbitro, estando no muy lejos, no vio nada.
Tras todo esto, hubo un momento de desconcierto...
A los 15’ minutos, el
lateral izquierdo merengue, Iván Santillán, toma la lanza y, muy velozmente,
elude a uno y otro, se va pegando a la línea de fondo, saca un buscapié que se
encuentra al buen Pablo Míguez que, sin querer, la termina metiendo en propia
puerta. 1 a 2 en el marcador y las distancias se acortaban, la U se crecía y la
ansiedad se asentaba en tienda grone.
Con mucho pundonor, la U
se volcó al ataque y nuevamente, con más empuje que buen pie, quiso asustar el
pórtico blanquiazul, pero esta vez hubo un detalle bastante interesante y muy
pedido por los hinchas...
Al ver que los ataques
del rival iban, justamente, por la banda de Santillán, el profe Bustos dice:
“Che, Berraco, entrá.” Y manda al campo a Arley Rodríguez quien, con semejante
ida y vuelta, se encargaría de tapar la salida al marcador por izquierda y así
apaciguar las aguas.
Pese a esto, es sabido que,
muchas veces, somos nosotros mismos quienes nos ponemos la soga al cuello y
pagamos las consecuencias de forma muy justa, pero, en ocasiones, tenemos ese
factor diferencial o, como le llamamos los administradores, nuestra ventaja
competitiva. Y así es que, a los 23’ del segundo tiempo, minutos después del
primer gol crema, Míguez no alcanza a rechazar bien un balón y este le queda al
recién ingresado “Chiquitín” Quintero quien le alcanza el balón a “ROCKY” POLO
y este, ahora de un ZURDAZO, remató al arco, pero allí se encontraba el
cancerbero, el guardián, Ángelo Campos, “la ventaja competitiva” jajaja. El
Mono sacaría una pelota de aquellas, de esas que nos tiene acostumbrados a
sacar porque es un arquerazo. Este atajadón sería el inicio del fin...
La saca Campos. Míguez
sale jugando osadamente con Ballón. “Tután”, el capi, revienta la bocha de
forma poco ortodoxa hacia el medio, pero la volante estaba presente en todo el
campo, y recibiría Concha que toca para Benítez. El Pájaro arranca, temporiza y
devuelve para Jairo. Estos dos tocan entre ellos, para que luego Jairo filtre
al área para Lavandeira. Justamente, el Pájaro desborda, recibe el balón,
centra y ...
¿Se acuerdan que había
entrado un berraco? Jajajaja... Arley Rodríguez, el de los goles importantes,
de cabeza marca el tercero para enterrar las ilusiones cremas. 3 a 1 en nuestro
patio y se nos viene a la mente un no muy lejano 2018, también en el salón de
eventos “Monumental”.
Y ya, ya vámonos al
cierre...
Toda buena historia tiene
un héroe. Esos que te enseñan mucho y ayudan a fortalecer valores que creías
perdidos. Muchos son de historietas o películas, otros son de carne y hueso,
pero algunos, muy pocos, llevan el escudo de Alianza en el pecho y la 9 en la
espalda.
Al minuto 34’ del segundo
tiempo, ya llegando al epílogo del encuentro, Josepmir Ballón recupera
elegantemente, con sombrerito incluido, una pelota en salida y cede para Jairo
Concha. El 17 centra al área, Federico Alonso que falla en el cálculo y se tropieza,
el balón le queda a Hernán Barcos.
El argentino de corazón
blanquiazul la controla de pecho y mira cómo la redonda va bajando. Aunque tú
crees que solo ve la pelota y no el arco, estás equivocado. El Pirata ya vio
todo lo que hace falta. Infla el pecho, se escucha a la tribuna decir “NO...” y
remata fuertemente para vencer por cuarta vez a Carvallo. Golazo de Hernán. El
héroe nacido en Bell Ville, pero enamorado de La Victoria. 4 a 1. Goleada,
paseo, baile, llámalo cómo se te de la gana, pero todos son al ritmo del
Alianza. Y, ah, cierto, en tu casa.
El partido se consumiría
con más chances pintadas de azul y blanco. Ganas de tener la mano de goles no
faltaba, pero recordemos que ayer todos los goles, inclusive los de propia
puerta, fueron blanquiazules.
Esta victoria va para ti
que aguantaste las jodas con una media sonrisa, para ti que llevas la camiseta
siempre puesta, para ti que la estabas pasando mal, para ti que siempre vas al
frente, para ti que te sientes, para ti que esperas más que nadie el domingo.
Esta victoria también va para ti, compadre, que ayer, porque llegó papá,
pudiste llenar tu casa.
Esta banda merece esto y
mucho más. Que sea el inicio de muchas cosas buenas. Empujemos todos la
Bustoneta. ¡ARRIBA ALIANZA! (Siempre escucharás, gallina.)
Por: Leonardo 'El Potrillo' Cusirramos

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