'ESTACIÓN 1901' #13: Al culpable de mi hinchaje

 

Escribir sobre él es prácticamente redundar en lo que vengo predicando desde hace muchos años, cuando decidí ser hincha de Alianza Lima. Hay jugadores responsables de que uno decida escoger los colores y en mi caso, no es ningún jugador setentero u ochentero. Para los noventeros como yo y quienes vimos por primera vez un título de Alianza en 1997, tenemos la imagen de un futbolista: Waldir Sáenz Pérez.

Uno forja su idilio con su club con quienes ve jugar. Yo no pude ver en vivo a Teófilo Cubillas, Don César Cueto o a nuestros fallecidos en Ventanilla. Los primeros recuerdos personales de Alianza datan de 1993, cuando un equipo plagado de jugadores pugnaba por terminar con una mala racha sin campeonatos y en su mayoría jóvenes forjados en el club.

Quizás uno ya sabe de memoria el equipo titular: Agapito Rodríguez al arco, Wilmar Valencia, José Soto, Frank Ruiz, Carlos Guido en el bloque defensivo, Mario Rodríguez, Marco Valencia, Juan Jayo y el “Mágico” Gonzáles  en volante, dejando arriba a Waldir Sáenz y Darío Muchotrigo.

Fue Waldir aquel jugador que me encandiló y por quien decidí ser hincha de Alianza hace casi 30 años. Velocidad, astucia, definición, gol, quimba, fueron algunas de las virtudes que me encandilaron del jugador que empezó a jugar con la 19 en la espalda pero que rápidamente terminó adoptando la número 10, esa que en su momento lució Teófilo en sus años de plenitud en Alianza.

Dicen algunos que Waldir Sáenz es un tipo “elegido”. Goleador en el año en que Alianza clasificó a la Copa Libertadores tras varios años sin hacerlo (31 en 1993), figura en la coronación de 1997, autor del penal para el título en el Año del Centenario, certero cabezazo para lograr el Apertura 2004 en casa y muchos goles que encumbraron al “Goleador” a un panel de referentes aliancistas a lo largo de los tiempos (los goles a SC, el gol a Cruzeiro en la Libertadores 1997). Desmerecer lo logrado en su etapa como jugador del club no es válido; guste o no a algunos, la figura de Sáenz está vinculada a Alianza Lima y así lo será por los siglos de los siglos.

Soy Waldirista y lo seré siempre. Comulgaré con la imagen del tipo que fue parte de una etapa de Alianza que hizo feliz la niñez de muchos de mi generación. No pienso discutir a la razón de mi hinchaje ni al culpable de este amor que nació en 1993 con un gol suyo … no pienso discutir la imagen de ídolo personal.

Hasta la próxima parada

¡Arriba Alianza!


Por: Daniel 'Negro Jefe' Brown

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