TERRITORIOS ÍNTIMOS #04: Más que una prenda
Como saben, soy un enfermo coleccionista
convicto y confeso de camisetas de Alianza Lima. Sin embargo, me vi obligado a
ir vendiendo algunas por apremios económicos, lo cual era un clavo enorme que,
venta tras venta, iba penetrando dolorosamente mi blanquiazul corazón, mientras
se iban una por una de mí hacia nuevas manos.
Una mañana, conversaba sobre el tema con otro
coleccionista a quien le vendí una de las mías semanas atrás. Al final de toda
la charla el hombre me agradeció, porque venía siguiéndole el rastro a la
camiseta que le vendí para completar todas la Nike (todas) desde 2011 a la fecha.
Paso a explicar brevemente la historia.
Sucede que lo llamé prácticamente al azar la noche
de la venta porque se me había caído la operación repentinamente, así que al
ver la lista de los interesados vi que él estaba detrás del fallido comprador y
lo contacté cuando él, según me contó luego, ya había dado por perdida una vez
más a la escurridiza maglia que le faltaba.
Después de la charla me puse a pensar largo
rato en el tema de coleccionar camisetas hasta que imaginé que las camisetas
son mágicas y saben cuándo llegar, cuándo quedarse y cuándo es hora de
marcharse con un mejor dueño/amigo.
Eso me ayudó a manejar un poco el apego a lo
material, ese apego que todo coleccionista tiene per sé, porque tomamos a las
camisetas no solo como una prenda con los colores que amas, sino como parte de
la historia de tu equipo, y de tu historia misma, al estar ancladas a
recuerdos.
Así que quise pensar que cada camiseta
completa su misión en cada hincha y de ahí parte a comenzar desde cero construyendo
una nueva en nuevas manos.
Tal vez esa misma camiseta, así como muchas
otras, decidirá cuándo será el momento de partir, cual alfombra mágica, en una
de mil noches o días.
Y sí, claro que las voy a extrañar.
Por: MetalGrone

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