CAFÉ PASADO #20: Ganar, ganar y ganar
Alianza Lima ha vuelto al camino de La Victoria tras vencer
2 a 0 a Ayacucho FC.
Ganamos después de dos fechas, es cierto, pero parecía una
eternidad. Y es que no podemos vivir plenamente si es que al equipo de nuestros
amores le va mal. No dormimos bien ni disfrutamos los momentos con la familia
porque estamos siempre esperando a que llegue el día del partido, pensando en
mil y un maneras de poder ganar todos los partidos.
¿Qué conclusiones tengo del partido de ayer? Primero, que el
juego de Alianza fue malo. Segundo, Pablo Damián Lavandeira Hernández no puede
ser suplente por ningún motivo. Tercero, “los turistas” ayer no pisaron Matute.
A estas alturas del Torneo Apertura y ya sin chances de
ganarlo, siento que lugar para el análisis del juego ya no hay. Hoy la premisa
es “GANAR, GANAR Y GANAR”. Si antes no había lugar para derrotas o para perder
puntos, hoy mucho menos. Tenemos los ojos puestos en el Clausura, pero para
llegar bien hay que ganar lo que queda.
Los goles llegarían en el complemento tras un primer tiempo
muerto. El primero de penal, a los 65’ minutos, obra del “Pirata” Hernán
Barcos, tras una buena jugada de Pablito Lavandeira. Y el segundo, tras
perdonar varias veces, llegaría nuevamente gracias a la sociedad
Barcos-Lavandeira. A los 92’ minutos, ya en el ocaso del encuentro, Hernán se
animaría a lanzar un centro al área que sería bien controlado por Pablo, quien
controlaría bien y, con una especie de “sombrerito” elude al central ayacuchano
y queda de cara al arco. Bombazo y nada que hacer para el portero visitante. A
celebrar con la tribuna y dedicatoria especial para el que no pudo estar y ya
se va, Edgar “Pájaro” Benítez.
Algo que sí me gustaría resaltar es lo bien que juegan
algunos cuando están “sueltitos” y saltan al verde a divertirse. Matzuda entró
quimboso como se le extrañaba, tanto así que encaró por banda y lanzó un buen
centro para Barcos que terminó en un gol mal anulado. Benavente que, ay,
mamita, si a este muchacho no le fastidiara su talón de Aquiles... entró con
esa explosividad desde la media cancha para eludir a medio equipo rival y dejar
a sus compañeros de cara al gol. Si a estos dos le sumamos el buen juego que
Pablo Lavandeira nos tiene acostumbraos... se vendría días bonitos en La Victoria.
Después de ver lo de ayer, solo me queda clara una cosa:
“Conchudez”, mal necesario. Siento que Alianza, pese a ser el más grande, tiene
mucho respeto por los rivales. Tanto que lo confunden con pasividad. Parece que
muchos jugadores están sintiendo la presión que implica el pertenecer a la
institución más grande del país, tanto que, por querer hacer un partido
correcto o cumplidor, terminan por ser muy blandos y perder los partidos.
Alianza Lima no necesita robots que vayan al campo a cumplir una orden y ya.
Alianza Lima necesita 11 valientes que se atrevan a romper lo que está en el
libreto y a pintarle la cara al rival que tienen en frente.
Que la presión no sea más que un motivante. Ustedes
tranquilos que aliento nunca les va a faltar.
Arriba Alianza Lima por toda la vida.
Por: Leonardo 'El Potrillo' Cusirramos

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