'CAFÉ PASADO' #26: Zorro Viejo
Después de
dos eternas semanas, volvió la ALegría a mi corazón. Interminables parecían los
21 días sin Alianza Lima, pero la espera culminó y de qué manera. En un horario
complicado, las cuatro tribunas repletas. La cALdera ya estaba hirviendo, el
partido ante el “rojo matador” empezó y prometía más de una emoción.
Alianza Lima
y Sport Huancayo se verían las caras nuevamente en un encuentro que sacaba
chispas, muy disputado por ambas escuadras. Como buenos locales, los
blanquiazules salimos a proponer y atacar el arco huancaíno, pero se vio un
casi excelente planteamiento defensivo por parte del enérgico Mifflin Bermúdez,
acompañado de un buen desempeño por parte de Víctor Balta y compañía.
La primera
mitad nos dejaría un Alianza que se animaba mucho, buscaba sociedad y tenía
intensidad. Por otro lado, Sport Huancayo también respondería asustando el arco
blanquiazul, pero para beneficio nuestro, contamos con el portero Saravia en un
nivel impecable. Con tan solo 23 años, Franco Manuel, ataja como si estuviera
en el final de su carrera. Nos íbamos al descanso con paridad en el
electrónico.
Arrancaba el
segundo tiempo sin novedades en las oncenas y con la misma intensidad mostrada
en el primer tiempo. Las llegadas aliancistas eran cada vez más concretas, pero
sin llegar a causar desnivel en el marcador. Luego de unos largos 80’ minutos
llenos de ansiedad, es que del banco vendría “la ventaja competitiva”. En un
doble cambio, saldrían Benavente y Lavandeira por Arley y Aguirre
respectivamente. Y sí, me toca ser sincero y decirles que no entendí el ingreso
del popular Z15, pero me olvidaba que ya no es un zorrito, si no que es el
viejo zorro que acecha por todos los rincones de Matute a la espera de su
siguiente presa.
Y es que
quien alguna vez fue determinante, lo será toda su vida por más viejo o acabado
que le digan. Es así que, tan solo 5 minutos después de haber ingresado, el “Rasho”
recibe un pase filtrado por parte de Gino Peruzzi (que viene haciendo todo
bien), dejándolo solo para poder definir pegadito al segundo palo, hacer vibrar
los cimientos del estadio Alejandro Villanueva en un estruendoso grito de gol y
darnos estos tres puntos de oro. Como dato no menor, sabemos que, en las
fuerzas armadas, los galones te dan un rango. En este caso, Aguirre lleva 89.
Increíble. Son 89 anotaciones con las que Wilmer Alexander nos ha hecho dejar
nuestro asiento y gritar de alegría, de rabia, de amor por la gloriosa
blanquiazul. Celebramos esta victoria golpeando el pecho y mostrando el escudo
a todas las cámaras, dejando en claro que nuestro amor por Alianza Lima siempre
lo más grande de nuestra vida.
Para ir
cerrando, por un momento me pongo el disfraz de administrador y me quito el de
hincha, para felicitar el buen trabajo que viene haciendo la gente de Alianza
en crear experiencias. En ningún otro estadio se vive el mismo ambiente que en
Matute, es incomparable y eso nos hace cada vez más grandes.
Partidos
difíciles vienen y es bonito ver cómo estamos todos unidos, todos empujando
para un mismo lado, hacia un mismo objetivo porque aquí todos somos Alianza
Lima.
Por: Leonardo 'El Potrillo' Cusirramos

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